Desde hace unos años casi todos los restaurantes tienen un QR en la mesa. Lo que se abre al escanearlo cambia mucho de un sitio a otro. A veces es una carta cómoda de leer en el móvil y otras un PDF de la carta impresa en el que hay que hacer zoom con dos dedos para leer un precio.
Las dos opciones sirven. Lo que conviene saber es qué hace bien cada una y en qué fallan.
La carta en PDF
Es lo más rápido: escaneas o exportas la carta que ya tienes, la subes a internet y generas el QR. Se ve igual que tu carta de papel, con tu diseño.
El problema es el móvil. Una carta pensada para un folio A4 o A3 se ve diminuta en una pantalla, y el cliente tiene que ampliar y moverse de un lado a otro para leerla. Si el archivo pesa mucho, además tarda en abrirse con mala cobertura. Y cada vez que cambias un precio tienes que volver a hacer el PDF y subirlo.
La carta digital
Es una página web hecha para leerse en el móvil: texto a buen tamaño, secciones que se abren con un toque y, si quieres, fotos de los platos. Cambiar un precio o quitar un plato que se ha acabado es cosa de un minuto, y el cambio se ve al momento en todas las mesas.
A cambio, alguien tiene que montarla al principio y hay que mantenerla. Si cambias la carta y nadie la actualiza, el cliente ve un precio que ya no es el que paga, y eso molesta más que un PDF incómodo.
Qué te conviene
- Si cambias la carta pocas veces al año, un PDF bien hecho puede bastar. Mejor si está preparado para pantalla vertical, con letra grande, y no es el archivo de imprenta tal cual.
- Si tienes menú del día, platos de temporada o precios que se mueven, la carta digital te ahorra trabajo cada semana.
- Si te visitan muchos turistas, en una carta digital es más fácil tener varios idiomas sin imprimir una carta por idioma.
El error que más vemos: el QR apunta al archivo
Esto vale para las dos opciones. Muchos QR llevan directamente a un archivo en Google Drive, Dropbox o la web de un generador gratuito. Si un día borras ese archivo, cambias de cuenta o el generador empieza a cobrar, todos los QR que tienes impresos dejan de funcionar a la vez, en todas las mesas.
Un QR impreso no se puede cambiar. Lo que sí puedes controlar es adónde lleva. Si apunta a una dirección tuya, por ejemplo una página de tu propia web, puedes cambiar lo que hay detrás tantas veces como quieras sin reimprimir nada.
Dos detalles más
Los alérgenos: la normativa obliga a tener disponible para el cliente la información de los 14 alérgenos. En una carta digital es fácil marcarlos junto a cada plato y tenerlos siempre al día.
Y ten alguna carta en papel. Hay clientes que no quieren sacar el móvil o lo tienen sin batería, y pedirla no debería ser un problema.
Si quieres probarlo
Con la carta viva la editas tú desde el móvil y el cambio se ve al momento. Si prefieres no tocar nada, me mandas el cambio por WhatsApp y te subo el PDF. Desde 10 € al mes, sin permanencia, y el QR lleva a una dirección que no se rompe.
Ver la carta viva